domingo, 29 de septiembre de 2013

Los preparativos

    Entre muchas cosas, la más importante es la puesta a punto de la embarcación. Velas nuevas, baja velas, sube velas, probamos velas, y un largo etcétera  que necesariamente no podíamos saltarnos.

    Tangón de carbono, abrazaderas, repaso de todas las juntas, tambuchos, estanqueidad, hidrogenerador, bla, bla, bla...


Carlos López subiendo al palo para hacer arreglos

    En definitiva todo un trabajo de chino que a decir verdad, la mayor parte se la  comieron mis cuñados Isabel y Javier, y Carlos López, gran colaborador en estos que haceres. Yo simplemente hice lo que pude, o mejor dicho, lo que mi tiempo me  permitió que fue más bien poco, aun así lo que hice fue con toda la ilusión y buena voluntad del mundo.


Hidrogenerador para poder cargar las baterías sin utilizar el motor

    Reuniones, inventarios, preparación de botiquín, víveres etc, etc... Todo nos parecía poco y la cuenta atrás ya comenzaba.


Repostando gasoil...por lo que pudiera acontecer


    La lista era interminable, hasta tal punto que continuamente debíamos hacer examen mental para no olvidar ni un detalle. Finalmente y una vez de dedicar tiempo y esfuerzos a la embarcación ahora tocaba hacer el petate con los enseres personales, de aseo y algo para pasar el tiempo. Lectura, juegos, cámaras de fotos, etc...

Un poco de lectura adecuada para los días no tan buenos que pudieran surgir
Las primeras bajas


    Reunión, tras reunión cada vez más se iba ya perfilando y aclarando las fechas de salidas. En primer lugar llevaríamos el barco  (Coronado), hacia Lanzarote desde Cádiz con fecha estimada para el 5 de octubre.  Allí quedaría el barco atracado hasta la fecha de salida la cual estaba programada aproximadamente el 10 de novimebre, desde Gran Canarias hacia Cabo Verde. Una vez en Cabo Verde y sobre el 28 de noviembre, zarparíamos hacia Barbados.

    Todo esto, hacía que todos nosotros nos tuviéramos que organizar en nuestros puestos de trabajo. Pedir vacaciones unos, en mi caso por ejemplo solicité permiso sin sueldo y que afortunadamente la empresa en la cual trabajo me concedió. 

    Otro quebradero de cabeza en relación a las fechas era para cuando comprar los billetes de vuelta, o por ejemplo en que fecha decirle a la empresa donde trabajas cuando te incorporarías. Un dilema para Víctor por ejemplo, al ser abogado y con bufete propio, era fecha de incorporación, temas pendientes, etc...  Esto hizo que Víctor tuviera que renunciar al viaje. 

Víctor a la vuelta de Culatra en Portugal hacia Cádiz

     Una travesía de este tipo no puede, ni lo permite, estar sujetos a fechas cerradas. Solo el mar, el barco y la climatología mandan, y son ellos los que nos dicen cuando termina el viaje.

    La verdad es que fue una pena, porque él hubiera sido una persona que hubiera dado un gran valor humano a la expedición, además de alegrarnos con su buen humor. Es un hombre de gran corazón.  Un abrazo Víctor.
Primer ensayo de convivencia

    Durante el verano hicimos  una salida de tres días. Sobre todo para hacernos con la convivencia. Todos nos conocíamos, pero era bueno vernos dentro del barco durante unos días para ir viendo el día a día del respeto mutuo, la soledad buscada y por supuesto el compartir la ilusión de lo que se avecinaba.

Victor, Carlos, Isabel y el que les cuenta, Antonio

Mis cuñados y amigos que considero, Isabel y Javier

    Nos hicimos rumbo a la isla de Culatra en Faro, Portugal. La verdad es que fue un viaje muy agradable, divertido y que sirvió para conocernos mejor. Incluso para poder ir puliendo comportamientos a bordo, para el futuro viaje.

viernes, 20 de septiembre de 2013



Primeros Pasos

Mi cuñado Javier y su esposa Isabel idean con tiempo la posibilidad de cruzar el Atlántico con su barco. Javier ya lo hizo 2 veces, Isabel todavía no,  pero tiene bastantes millas de navegación y experiencia, además de ser también capitán de yate al igual que mi cuñado.

   Javier me lo comenta, y os puedo asegurar que no dudo en ningún momento. Le digo que sí, que me apunto. La verdad es que tanta ilusión me hacía que ni se lo consulté a mi esposa, María Jesús (un poco egoísta por mi parte). Si es cierto,  que ella sabiendo y conociendo mi pasión por la vela fue la primera que me animó y nunca tuvo un mal gesto respecto a la idea, lo cual le agradezco enormemente.

   Bien, pues una vez planteado el tema, ya también estaba en marcha la captación del resto de tripulación. La verdad es que la cola era interminable, pero como leí en un libro...son muchos los llamados, pero pocos los elegidos.

   El que yo no fuera un experimentado navegante en largas travesías, me hizo preguntarme a mi mismo, porque habían pensado en mí. Bueno más tarde me enteré que valoraban bastante mi ilusión, mi actitud colaboradora y predisposición para trabajar dentro de un barco. La verdad es que ya en otras experiencias anteriores navegando, me di cuenta que eso es tan importante como saber gobernar  una embarcación. 

   Dentro de un barco, además de la propia navegación hace falta, orden, disciplina, solidaridad, trabajar en equipo, sacrificios y por su puesto divertirse cuando queda tiempo. Os puedo asegurar que en esas asignaturas yo tengo sobresaliente. 

   También es bueno tener nociones de navegación, ayuda bastante. Como os conté anteriormente soy patrón de embarcaciones de recreo, he navegado algo ( Ibiza - Cádiz, Málaga - Cádiz ), y algo más. El resto lo hice con mi embarcación de vela ligera. Con lo cual esta era mi gran oportunidad para mi sueño.

   Más tarde fui conociendo a los otros posibles tripulantes, Carlos López, Patrón de Yate, Javier Ramirez, Capitán de la Marina Mercante,  y Victor Arnedillo, patron de embarcación de recreo al igual que yo. Patrones unos o  capitanes otros, todos con  experiencia en la mar, unos más y otros más todavía, pero sobre todo con la ilusión de un niño al igual que yo.