Son las 6 de la mañana. Ya amaneció. El verdor de la vegetación contrasta enórmemente con lo árido y volcánico que dejamos atrás en Cabo Verde, a más de 2000 millas nàuticas al Este. Todo el paisaje de arboleda, manglar, arbustos y palmeras configuran un color verde tan llamativo que nos quedamos absortos en un momento de paz y relax mientras nos deleitamos con su vista, si hablar.
Exuberante vegetación la del paisaje caribeño
Mirador de Port du Marín en isla de Martinica
Carlos Lopez, Isabel Pagés, Javier Ruiz y Javier Ramirez
Bahía de Santa Anne
Aunque parezca mentira a la izquierda de los barcos fondeados, no hay casitas blancas...son más barcos ...
Mercado de productos y alimentos artesanales de Port du Marín
El Muskat, uno de los barcos con que nos topamos en la travesía y detectamos con el radar.
El manglar. Vegetación autóctona capaz de devorar en su crecimiento embarcaciones completas
Iglesia de Sant-Etienne en Port du Marin
Fort de France, capital de Martinica
Fortaleza de donde le viene el nombre a la ciudad
Carlos Lopez ante la catedral de San Luis en Fort de France
Parque natural, Presqu'lle de la Caravelle y Châteu Dubuc
Manglares
El verde predomina en el paisaje en cualquier lugar
Selva
La Trinité. Martinica
Vista de la bahía o ensenada en La trinité
Fábrica de ron Saint James
No apostéis sobre si este ron lo hay en España o no. No lo hay. Yo aposté y debo una comida.
El mayor regalo del caribe, sus verdes aguas, su vegetación y su clima
Mi reflexión:
La experiencia
El viaje ya en sí, ha sido una aventura y una recompensa. El poder contemplar estas aguas y estos paisajes, es la guinda del pastel.
La experiencia
El viaje ya en sí, ha sido una aventura y una recompensa. El poder contemplar estas aguas y estos paisajes, es la guinda del pastel.
Ha sido toda una experiencia. Cualquier gesta que lleve incluida el contacto con la naturaleza, la convivencia estrecha con tus compañeros de travesía, la soledad, los miedos, las alegrías, conocer la pobreza de otros países, ver como sobreviven al día a día... todo esto curte a una persona y la enriquece. Te pone los piés en el suelo. Te abre los ojos para darte cuenta que eres un privilegiado, que tienes lo que necesitas y más, pero también para darte cuenta que eres muy pequeño en este gran planeta en el que nos encontramos y que hay muchas cosas por hacer, y muchos a los que ayudar. No podemos estar lamentándonos por minucias. Hay personas por ahí, pasándolo no tan bien como nosotros, y son felices con mucho menos. Esto te hace valorar lo que tienes cerca. Valorar la familia, valorar tu trabajo, valorar los amigos, valorar la paciencia, valorar la solidaridad y en definitiva convertirte en mejor persona.
Es cierto que para darte cuenta de todo esto no hay que hacer un viaje, pero no es menos cierto, que el ritmo de vida que llevamos, la velocidad a la que vivimos, y el egoísmo que nos inhunda en esta sociedad de consumo, hace que no tengamos...ni queramos, parar un momento a pensar sobre ello...y egoistamente nos conviene. A veces debemos parar...parar... apartarnos del mundo...y pensar...
El equipo
El equipo. Este viaje ha sido posible por la perseverancia de mi cuñado Javier y la infinita paciencia y entrega de su mujer Isabel. También lo hemos logrado por la inmejorable convivencia entre el quinteto que formaba la expedición. Javier Ramirez, Carlos López, Isabel Pagés, Javier Ruiz y el que les escribe Antonio Pérez. Os doy las gracias, por la paciencia y comprensión recíproca en momentos de tensión, prisas, alegrías, agotamientos... sin un mal gesto, sin una mala palabra, siempre con ganas de colaborar y de cuidarnos unos a otros. Hemos sido y somos un verdadero equipo. Espero que de aquí surjan otras futuras derrotas a las cuales creo que todos estaremos encantados de aventurarnos.
Es cierto que para darte cuenta de todo esto no hay que hacer un viaje, pero no es menos cierto, que el ritmo de vida que llevamos, la velocidad a la que vivimos, y el egoísmo que nos inhunda en esta sociedad de consumo, hace que no tengamos...ni queramos, parar un momento a pensar sobre ello...y egoistamente nos conviene. A veces debemos parar...parar... apartarnos del mundo...y pensar...
El equipo
El equipo. Este viaje ha sido posible por la perseverancia de mi cuñado Javier y la infinita paciencia y entrega de su mujer Isabel. También lo hemos logrado por la inmejorable convivencia entre el quinteto que formaba la expedición. Javier Ramirez, Carlos López, Isabel Pagés, Javier Ruiz y el que les escribe Antonio Pérez. Os doy las gracias, por la paciencia y comprensión recíproca en momentos de tensión, prisas, alegrías, agotamientos... sin un mal gesto, sin una mala palabra, siempre con ganas de colaborar y de cuidarnos unos a otros. Hemos sido y somos un verdadero equipo. Espero que de aquí surjan otras futuras derrotas a las cuales creo que todos estaremos encantados de aventurarnos.

































