8 de octubre de 2013
Son las 2 a.m. de nuevo de guardia. El viento aumenta a 20 nudos y llevamos una velocidad mantenida de 7 a 8 nudos con puntas de 9 a veces. Esta vez el viento es del NE, por fín los famosos Alisios . No he podido dormir antes de la guardia, ni yo, ni el resto de la tripulación.
Las olas ya tienen un tamaño bastante respetables y nos entran por la aleta. Hoy cuando intentaba dormir, y ver lo escorado que iba el barco, y los envites de las olas que hacían mecer el barco como a una balsa, he rezado. Estaba deseando subir a cubierta para la guardia. Así por lo menos adivino en la oscuridad a la ola que se aproxima y me preparo. Abajo es insoportable.
Mi cuñado Javier, se levanta para su turno de guardia a las 4.a.m. Me quedo con el charlando. Frase de Javier, "que ganas tengo de que amanezca".
De pronto una gran ola entra de través por estribor y barrre toda la cubierta. En la oscuridad de la noche, oír esa ola rompiendo contra el casco del barco y pasando por encima de él, es estremecedor. Estoy cagado de miedo, aún así me lo trago. No tengo intención de ser una carga. Ha superarlo y punto.
Son las 5 h., me voy a descansar abajo al comedor antes de que llegue el final de la guardia. Ahí si me consigo dormir.
Me despierto a las 10h. Tito esta en cubierta terminando su guardia junto con Isabel. El paisaje fuera es bello y aterrador al mismo tiempo. Un océano gris con olas de 3 metros o algo más nos mecen el barco mientras que las bajamos surfeandolas.
Son las 14.20h el viento ha bajado. Y el mar gracias a Dios también. Llevamos rumbo 200º y nuestra posición es l 31º 02' 340 N, L 11º59' 494O Llega la hora feliz. La hora de comer.
La hora feliz
La comida estaba exquisita. Buenísima ensalada y arroz con pollo. El aroma se extendía por todo el barco. No entiendo todavía como los peces no picaban.
Como siempre después de una buena comida, una buena siesta. Después a trabajar en los que haceres típicos o un rato para la lectura por ejemplo.
Javier cambiando lamparas halógenas por led. Siempre orientado al ahorro de energía
Isabel en su merecido descanso
Una de mis tareas asignadas era el cuaderno de navegación. Momento de relax
Después del relax tocaba de nuevo hidrogenerador. El gran entretenimiento del viaje. Tito
Afortunadamente, formábamos un equipo compenetrado, colaborador y respetuoso. Eso hacía que los problemas del día a día y los trabajos fueran más llevaderos. Me siento afortunado de la compañía que tengo en este viaje.
Hoy estoy muy contento he llamado con el teléfono satelital a mi familia. Era la hora de salida de clases y Alejandro muy ilusionado me contaba que había sacado un "sobre" en mates. La tecnología te da grandes satisfacciones como poder estar cerca de tu familia aún estando a miles de millas de casa.
Cena: Embutidos y quesos, vino. Estamos muy animados, navegamos en orejas de burro. Terminamos la jornada dentro, los cuatro y vigilando desde el interior el radar ya que la noche es bastante oscura y las olas son grandes.
Montamos un recital de música actual y años 70,80 y 90. El equipo de música de la embarcación era inmejorable. Cantamos y bailamos, mientras a través de los ventanales del barco solo se veía el negro o mejor expresado, la nada. Navegando a 8 nudos de velocidad y con esa oscuridad fuera, daba un poco de histeria y terror el pensar lo bien que te lo estabas pasando dentro cantando y la posibilidad de encontrarnos con alguna embarcación sin luces o algún cuerpo extraño flotando en el mar sin tiempo a poder esquivarlo....mejor no pensarlo y disfrutar del momento.
Navegamos en orejas de burro con génova pequeña y grande. Con una de ellas atangonada.
A media noche nos tenemos que levantar los que no estamos de guardia. El oleaje es enorme y tenemos que cambiar de rumbo. Quitamos génova pequeña de estribor y sacamos la grande hacia babor. Así además de minorizar el envite de las olas de través consiguiendo más velocidad y además ir a rumbo directo. Además se nota que el barco va más estabilizado. Las olas aún así son enormes. Vuelvo a rezar.
A las 3 a.m. me toca la guardia. Fuera en cubierta el oleaje no parece tan grande. Prefiero estar en cubierta bajo las estrellas. Y ahí me quedo.