domingo, 9 de marzo de 2014

10 de diciembre de 2013

    Son las 7.58h. 5 horas más en España. Estamos en l 14º15' N, L 59º31' O y navegamos rumbo al 279º.

    Como lo prometido es deuda, la noche, de nuevo ha sido aún más agitada que la de ayer. El barco por dentro era una verdadera coctelera. Aunque todo estaba bien arranchado, todo sonaba, todo se movía. Hemos estado como zombies toda la noche dando vueltas, buscando un sitio para asirnos y poder dormir. Ilusos... Obviamente no lo hemos conseguido.



     Mucho viento con picos de hasta 33 nudos, y mucha, mucha, mucha ola. El desayuno como de costumbre de pié y con equilibrios.


      Aunque con caras de pena y flaqueza por tener pocas energías, estamos muy ilusionados, porque hoy, Dios mediante, llegaremos a Martinica.

    Son las 15:10, y estamos a 21 mn de Martinica. Navegamos a una velociad de 8 nudos. Todos andamos nerviosos intentando divisar tierra. Ya nos hemos topado con el primer palangre,  estaba a la deriva debido al fuerte oleaje.

    Como el sol lo tenemos a proa, todos andamos con las gafas de sol para divisar mejor tierra si ésta apareciera. Si seguimos así sobre las 18h estaremos en nuestro destino.

    Son las 15.45h, estamos en l 14º9' N L 60º34' O navegando al  289º, ha 16 mn de Martinica, ya por fin avistamos tierra...

¡¡¡ TIERRA A LA VISTAAAAAAA...DIOS MIOOOO !!!

 Nuestro destino, la isla de Martinica. Solo por sabernos aquí, me parece aún más bonita.

Nos dirigimos a la bahía de Santa Anne para fondear

        ¿Qué os podría contar que no imaginéis ? La sensación es indescriptible. Saber que hace 30 días estaba en Las Palmas de Gran Canarias y echar un vistazo a la carta náutica sabiendo que me encuentro en el otro extremo de esa masa de agua azul y profunda, habiendo pasado momentos buenos y malos, miedos y alegrías, con la compañía de este equipo, es una satisfacción que por más que os cuente...hay que estar aquí para entenderlo.

 Nuestra alegría es incontebible. Lo hemos hecho. Lo hemos conseguido

    Son las 19h. ya es de noche. Me voy a proa con Javier Ramirez, y así poder ver en la oscuridad los palangres que nos encontramos y sortearlos, preparamos el ancla para fondear en la bahía de Santa Anne.

    Es noche cerrada, estamos muy cansados. Fondeamos, toca ducha, cena y dormir a pierna suelta sin oleaje. Mañana con la luz del sol veremos le paisaje. Mañana os contaré lo que nos encontraremos.

    Gracias Dios.

9 de diciembre de 2013

    Son las 8.42h y nos encontramos en l 14º20' N, L 56º20' O navegando rumbo al 275º. Tenemos viento de NE, sobre 25 nudos, y velocidad del barco 8,5 nudos.

    Hasta ahora, esta ha sido la peor noche de todas. Cuando digo la peor noche de todas, digo la peor de verdad. Me refiero a los fuertes vientos, lluvias intensas, zarandeos del barco y repetidas caidas del catre. La noche ha sido verdaderamente muy, pero que muy entretenida. No ha dormido ni el piloto automático. Por lo visto, es lo que nos queda hasta mañana por la noche, que tenemos prevista la llegada.

    Con los vientos de los chubascos hemos recuperado mucho tiempo. Estamos locos por llegar.

    Tenemos un "pequeño" contratiempo, que yo calificaría de grave si no viera la cara de tranquilidad de Javier el capitán. Lo que parecía una una ligera via de agua por la mecha del timón, y que teóricamente se había subsanado. Hoy al comprobar como estaba la sentina, vemos que el agua subía un metro dentro del barco, en el fondo del casco, bajo el motor. Se le aplica grasa a la estopa de la mecha del timón y esperamos que ésto surta efecto.

    La mala mar y el oleaje por popa ha incrementado la cantidad de agua que nos entra por el timón. Rápidamente encendemos la bomba de achique para extraer al exterior el agua de mar.

    Sería mala suerte que después de 16 días de navegación seguidos en alta mar nos viéramos en una situación arriesgada.

    Ayer en mi guardia, debido a que tuve que hacerla en el interior del barco, por la incesante lluvia, allí sentado en la mesa de cartas estuve reflexionando.

    Es curioso que en la electrónica del barco nos apoyamos ciegamente. Obviamente esta comprobado que son herramientas fidedignas y más o menos exactas. Pero acostrumbrado a navegar en cubierta, pudiendo mirar las estrellas, el ligero contraste de la línea de horizonte del mar con la oscuridad del cielo, adivinar la espuma blanca de la ola que se acerca en la noche, el divisar luces en la lejanía, después de todo eso, verme dentro del barco sin poder ver nada, solamente la información que me daban las pantallas...instintivamente miraba por la ventana y todo se veía negro, oscuro, sin luces ni brillos, como boca de lobo.

    A esta sensación la acompañaba los bruscos movimientos del barco con el violento oleaje, unido a la velocidad que llevábamos de hasta 9 nudos en esa oscura noche de chubascos sin fin, os puedo asegurar que ninguna electrónica del mundo me hacía tranquilizar. 

    Esa ligera sospecha de que en cualquier momento pudieramos tener algún objeto flotante por la proa que no detectara el radar no me dejaba de angustiar. Yo quería ver con mis propios ojos el mar, pero el chubasco no  lo permitia.

    Nunca olvidaré esa falsa sensación de seguridad que proporciona la electrónica y cierto miedo contenido en medio de una noche de visibilidad nula y en medio del Atlántico.