Entre muchas cosas, la más importante es la puesta a punto de la embarcación. Velas nuevas, baja velas, sube velas, probamos velas, y un largo etcétera que necesariamente no podíamos saltarnos.
Tangón de carbono, abrazaderas, repaso de todas las juntas, tambuchos, estanqueidad, hidrogenerador, bla, bla, bla...
Carlos López subiendo al palo para hacer arreglos
En definitiva todo un trabajo de chino que a decir verdad, la mayor parte se la comieron mis cuñados Isabel y Javier, y Carlos López, gran colaborador en estos que haceres. Yo simplemente hice lo que pude, o mejor dicho, lo que mi tiempo me permitió que fue más bien poco, aun así lo que hice fue con toda la ilusión y buena voluntad del mundo.
Hidrogenerador para poder cargar las baterías sin utilizar el motor
Reuniones, inventarios, preparación de botiquín, víveres etc, etc... Todo nos parecía poco y la cuenta atrás ya comenzaba.
Repostando gasoil...por lo que pudiera acontecer
La lista era interminable, hasta tal punto que continuamente debíamos hacer examen mental para no olvidar ni un detalle. Finalmente y una vez de dedicar tiempo y esfuerzos a la embarcación ahora tocaba hacer el petate con los enseres personales, de aseo y algo para pasar el tiempo. Lectura, juegos, cámaras de fotos, etc...
Un poco de lectura adecuada para los días no tan buenos que pudieran surgir






