Son las 9.15h y nos encontramos en l 15º17' N, L 44º16' O navegando al 294º.
No hemos dormido en toda la noche. En cuanto el mar ha crecido con el viento. Las olas nos entran por la aleta de babor y en la bajada de la ola la embarcación se mece como una cuna, tan vilentamente que nos hace saltar en el catre.
Los enseres de viveres y menaje de cocina, libros, etc todo está arranchado perfectamente, excepto nosotros que vamos y venimos por todo el barco como zombies buscando algún sitio donde poder asirnos sin rodar. Misión imposible.
No ha dormido nadie, bueno, Carlos sí. Parece que lo lleva en los genes de salamandra que debe de tener. Es el único que no rueda, y algo, consigue cerrar los ojos.
Amanece, "que no es poco". Vamos apareciendo poco a poco y vamos desayunando de uno en uno en la cocina. Hoy no habra comodidades y creo que durante los ocho días que nos restan. Todo será igual, o por lo menos eso pensamos, porque significará que nos acompaña el viento como ahora y que vamos a rumbo directo.
Ya nos vamos acercando a nuestro destino.
Por fin el mar de levas que teníamos del viento que hubo del norte ha desaparecido, dando paso a las olas que nos entran por popa con los alisios. Esto hace que la navegación sea más cómoda. Incluso hemos podido dormir la siesta.
Como todos los días arrancamos motor durante unas horas para cargar batería y generar agua con la desaladora que nos servirá para las duchas y el fregado, pero no es lo mismo arrancar motor para esto que para navegar durante las 24 horas. Aprovechamos al anochecer para hacer esto ya que es cuando más utilizamos la electrónica y las luces.
Son las 21.54h y andamos todos derrotados por la noche pasada.
Estamos muy aliviados de ánimos. Todo vuelve a la incómoda normalidad que nos proporciona el potente viento.

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